
El conocimiento científico adquirido a lo largo de la historia de la humanidad ha permitido al hombre realizar hazañas tan prodigiosas como, por ejemplo, llegar a la
Luna, logros que apenas hace unas décadas antes habrían resultado posibles únicamente en la imaginación.
La
ciencia (del
latín scientia '
conocimiento') es el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados obtenidos mediante la observación de patrones regulares, de
razonamientos y de
experimentación en ámbitos específicos, de los cuales se generan preguntas, se construyen
hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y esquemas metódicamente organizados.
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La ciencia utiliza diferentes métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos suficientemente
objetivos y accesibles a varios
observadores, además de basarse en un
criterio de verdad y una corrección permanente. La aplicación de esos métodos y conocimientos conduce a la generación de más conocimiento objetivo en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a hechos observables pasados, presentes y futuros. Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante
razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.
Descripción y clasificación de las ciencias
La llamada
ciencia experimental se ocupa solamente del estudio del universo natural ya que, por definición, todo lo que puede ser detectado o medido forma parte de él. En su trabajo de investigación, los científicos se ajustan a un cierto método, el
método científico, un proceso para la adquisición de conocimiento empírico. Para fines de comprensión, puede decirse que la llamada
ciencia aplicada consiste en la aplicación del conocimiento científico teórico (la llamada ciencia
básica o
teórica) a las necesidades humanas y al desarrollo
tecnológico. Es por eso que es muy común encontrar, como término, la expresión "ciencia y tecnología": dos aspectos inseparables, en la vida real, de una misma actividad.
Algunos descubrimientos científicos pueden resultar contrarios al
sentido común. Ejemplos de esto son la
teoría atómica o la
mecánica cuántica, que desafían nociones comunes sobre la
materia. Muchas concepciones
intuitivas de la
naturaleza han sido transformadas a partir de hallazgos científicos, como el
movimiento de traslación de la
Tierra alrededor del
Sol o la
teoría evolutiva de
Charles Darwin.
| Disciplinas científicas |
| Esquema de clasificación planteado por el epistemólogo alemán Rudolf Carnap: |
| Ciencias formales | Estudian las formas válidas de inferencia: lógica - matemática. No tienen contenido concreto; es un contenido formal, en contraposición al resto de las ciencias fácticas o empíricas. |
| Ciencias naturales | Son aquellas disciplinas científicas que tienen por objeto el estudio de la naturaleza: astronomía, biología, física, geología, química, geografía física y otras. |
| Ciencias sociales | Son aquellas disciplinas que se ocupan de los aspectos del ser humano - cultura y sociedad- El método depende de cada disciplina particular: administración, antropología, ciencia política, demografía, economía, derecho, historia, psicología, sociología, geografía humana, trabajo social y otras. |
Mario Bunge (1983) clasificó la ciencia en función del enfoque que se da al conocimiento científico: por un lado, el estudio de los procesos naturales o sociales (el estudio de los hechos) y, por el otro, el estudio de procesos puramente lógicos y matemáticos (el estudio de las ideas), es decir, postuló la existencia de una
ciencia factual (o
ciencia fáctica) y una
ciencia formal.
Las ciencias factuales se encarga de estudiar hechos auxiliándose de la observación y la experimentación. Por ejemplo, la física y la psicología son ciencias factuales porque se refieren a hechos que se supone ocurren en la realidad y, por consiguiente, tienen que apelar al examen de la evidencia empírica para comprobarlos. En conclusión, el
objeto de estudio de la
ciencia formal no son las cosas ni los procesos, sino las relaciones abstractas entre signos, es decir, se estudian ideas. Son ciencias formales la
lógica y las
matemáticas.
Terminología usada en ciencias
Los
términos modelo,
hipótesis,
ley y
teoría tienen en la ciencia un significado muy distintos al que se les da en el
lenguaje coloquial. Los científicos utilizan el término
modelo para referirse a una descripción de algo, especialmente algo que pueda usarse para realizar predicciones que puedan ser sometidas a prueba por
experimentación u observación. Una
hipótesis es una afirmación que aún no ha sido bien respaldada o bien que aún no ha sido descartada. Una
ley física o ley natural es una generalización científica basada en observaciones empíricas.
La palabra
teoría es incomprendida particularmente por el común de la gente. El uso coloquial de la palabra
teoría se refiere, equivocadamente, a ideas que aún no han sido demostradas firmemente o que no tienen un respaldo experimental. En contraposición, los científicos generalmente utilizan esta palabra para referirse a un cuerpo de leyes o principios a través de los cuales se realizan predicciones acerca de fenómenos específicos. Formalmente, una teoría es un sistema conceptual, general y explicativo, racional, empírico y suficientemente objetivo sobre hechos o sobre algún aspecto de la realidad.
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Método científico
Cada ciencia, y aun cada investigación concreta, genera su propio método de investigación. En general, se define como método el proceso mediante el cual una
teoría científica es validada o bien descartada. La forma clásica del método de la ciencia ha sido la inducción (formalizada por
Francis Bacon en la ciencia moderna), pero que ha sido fuertemente cuestionada como el método de la ciencia, especialmente por
Karl Popper, quien sostuvo que el método de la ciencia es el
hipotético-deductivo.
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En todo caso, cualquiera de los métodos científicos utilizados requiere los siguientes
criterios:
- La reproducibilidad, es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar y por cualquier persona. Esto se basa, esencialmente, en la comunicación de los resultados obtenidos. En la actualidad éstos se publican generalmente en revistas científicas y revisadas por pares.
- La falsabilidad, es decir, la capacidad de una teoría de ser sometida a potenciales pruebas que la contradigan. Según este criterio, se distingue el ámbito de lo que es ciencia de cualquier otro conocimiento que no lo sea: es el denominado criterio de demarcación de Karl Popper. La corroboración experimental de una teoría científicamente "probada" —aun la más fundamental de ellas— se mantiene siempre abierta a escrutinio (ver falsacionismo).
- En las ciencias empíricas no es posible la verificación; no existe el "conocimiento perfecto", es decir, "probado". En las ciencias formales las deducciones lógicas o demostraciones matemáticas generan pruebas únicamente dentro del marco del sistema definido por ciertos axiomas y ciertas reglas de inferencia. Según el teorema de Gödel, no existe un sistema lógico perfecto, que sería consistente, decidible y completo.
Existe una serie de pasos inherentes al proceso científico que, aunque no suelen seguirse en el orden aquí presentado, suelen ser respetados para la construcción y el desarrollo de nuevas teorías. Éstos son:
- Observación: registrar y examinar atentamente un fenómeno, generalmente dentro de una muestra específica, es decir, dentro de un conjunto previamente establecido de casos.
- Descripción: detallar los aspectos del fenómeno, proponiendo incluso nuevos términos al respecto.
- Hipótesis: plantear las hipótesis que expliquen lo observado en el fenómeno y las relaciones causales o las correlaciones correspondientes.
- Experimentación: es el conjunto de operaciones o actividades destinadas, a través de situaciones generalmente arbitrarias y controladas, a descubrir, comprobar o demostrar las hipótesis.
- Demostración o refutación, a partir de los resultados de uno o más experimentos realizados, de las hipótesis propuestas inicialmente.
- Inducción: extraer el principio general implícito en los resultados observados.
- Comparación universal: la permanente contrastación de hipótesis con la realidad.
La experimentación no es aplicable a todas las ramas de la ciencia; su exigencia no es necesaria por lo general en áreas del conocimiento como la
vulcanología, la
astronomía, la
física teórica, etc. Sin embargo, la repetibilidad de la observación de los fenómenos naturales es un requisito fundamental de toda ciencia que establece las condiciones que, de producirse, harían falsa la teoría o hipótesis investigada (véase
falsación).
Por otra parte, existen ciencias, especialmente en el caso de las
ciencias humanas y
sociales, donde los fenómenos no sólo no se pueden repetir controlada y artificialmente (que es en lo que consiste un experimento), sino que son, por su esencia, irrepetibles, por ejemplo, la
historia. De forma que el concepto de método científico aplicado a estas ciencias habría de ser repensado, y la definición podría ser como sigue: "
Proceso de conocimiento caracterizado por el uso constante e irrestricto de la capacidad crítica de la razón que busca establecer la explicación de un fenómeno ateniéndose a lo previamente conocido, y que busca generar, como resultado, una explicación plenamente congruente con los datos de la observación."
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Aplicaciones de la lógica y de las matemáticas en la ciencia
La
lógica y la
matemática son esenciales para todas las ciencias porque siempre son exactas. La función más importante de ambas es la creación de
sistemas formales de
inferencia y la concreción en la expresión de
modelos científicos. La observación y colección de medidas, así como la creación de hipótesis y la
predicción, requieren a menudo modelos
lógico-matemáticos y el uso extensivo del
cálculo, y en la actualidad resulta especialmente relevante la creación de
modelos numéricos, debido a las enormes posibilidades de cálculo que ofrecen los
ordenadores (véase
computación).
Las ramas de la matemática más comúnmente empleadas en la ciencia incluyen el
análisis matemático, el
cálculo matemático y las
estadísticas, aunque virtualmente toda rama de la matemática tiene aplicaciones en la ciencia, incluso en áreas "puras" como la
teoría de números y la
topología. El uso de la matemática es particularmente frecuente en física, y en menor medida en
química,
biología y algunas
ciencias sociales (por ejemplo, los constantes cálculos
estadísticos necesarios en las investigaciones de la
psicología).
Algunos pensadores ven a la matemática como una ciencia, considerando que la experimentación física no es esencial a la ciencia o que la
demostración matemática equivale a la experimentación. Otros opinan lo contrario, ya que en matemática no se requiere evaluación experimental de las teorías e hipótesis. En cualquier caso, la utilidad de la matemática para describir el
universo es un tema central de la
filosofía de la matemática.
Filosofía de la ciencia
La efectividad de la ciencia como modo de adquisición de conocimiento ha constituido un notable campo de estudio para la
filosofía. La filosofía de la ciencia intenta comprender el carácter y justificación del conocimiento científico y sus implicaciones éticas. Ha resultado particularmente difícil proveer una definición del método científico que pueda servir para distinguir en forma clara la ciencia de la no ciencia o de la
pseudociencia.
La más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera toda verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro, está prácticamente muerto. Saber que aquello que para nosotros es impenetrable realmente existe, que se manifiesta como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas. Ese conocimiento, esa sensación, es la verdadera religión.
Albert Einstein
En la actualidad, la posición generalizada es la
naturalista, frente al
fundacionalismo predominante en toda la tradición. Tanto es así que incluso podría considerarse una moda filosófica, desdibujando el sentido originario del naturalismo. Las características básicas del naturalismo original son, como señaló
Quine en
La naturalización de la epistemología, una posición no fundacionalista y multidisciplinaria. Mientras que el objetivo tradicional de la filosofía de la ciencia ha sido el de justificar y legitimar el conocimiento científico, el objetivo posterior es el de entender cómo se da tal
conocimiento científico, entendido como actividad y empresa humana, utilizando para ello todos los recursos pertinentes, es decir, todas las disciplinas relevantes: biología, psicología, antropología, sociología, etc., e incluso economía y tecnología.
Historia de la ciencia
A pesar de ser relativamente reciente el
método científico (concebido en la
revolución científica del siglo XVII), la historia de la ciencia no se interesa únicamente por los hechos posteriores a dicha ruptura. Por el contrario, ésta intenta rastrear los precursores a la ciencia moderna hasta tiempos prehistóricos.
La ciencia moderna tiene sus orígenes en civilizaciones antiguas, como la babilónica, la china y la egipcia. Sin embargo, fueron los griegos los que dejaron más escritos científicos en la Antigüedad.
Tanto en las culturas orientales como en las precolombinas evolucionaron las ideas científicas y algunas personas consideran que, durante siglos, fueron muy superiores a las occidentales, sobre todo en matemáticas y astronomía. Sin embargo, los griegos dejaron tratados muy modernos de geometría, álgebra y astronomía.
Durante muchos años las ideas científicas convivieron con mitos, leyendas y pseudociencias (falsas ciencias). Así, por ejemplo, la astrología convivió con la astronomía, y la alquimia con la química. La
astrología sostenía que los astros ejercen influencia real y física sobre nuestra personalidad (la astrología actual ya no lo sostiene así, ahora consiste en el estudio de la influencia simbólica sobre nuestra forma de ser). La
alquimia, por su parte, tenía por objetivo encontrar la fórmula para convertir cualquier metal en oro y descubrir el
elíxir de la eterna juventud. Ninguna de estas dos disciplinas (astrología y alquimia) aplica el método científico de forma rigurosa, y por tanto, aunque han modificado sus afirmaciones antiguas, no pueden llamarse ciencias.
Tras la caída del
Imperio Romano de Occidente (
476 dC), gran parte de
Europa perdió contacto con el conocimiento escrito, y se inició la
Edad Media. En la actualidad, es más común considerar el desarrollo de la ciencia como un proceso continuado y gradual, con sus antecedentes también medievales.
El
Renacimiento (
siglo XIV en
Italia), llamado así por el redescubrimiento de los trabajos de los antiguos pensadores griegos y romanos, marcó el fin de la
Edad Media y fundó cimientos sólidos para el desarrollo de nuevos conocimientos. De los científicos de esta época se destaca
Nicolás Copérnico, a quien se le atribuye haber iniciado la llamada
revolución científica con su
teoría heliocéntrica.
Hay historiadores de la ciencia que afirman que en realidad no hubo una sino muchas revoluciones científicas. Hay otros que sostienen que no ha habido ninguna revolución científica en la historia de la ciencia, es decir, que la ciencia se ha desarrollado sin sobresaltos, de manera uniforme.
De cualquier manera, haya habido o no una o más revoluciones científicas, entre los muchísimos pensadores más prominentes que dieron forma al método científico y al origen de la ciencia como sistema de adquisición de conocimiento, vale la pena destacar a
Roger Bacon (1214-1294) en
Inglaterra, a
René Descartes (1596-1650) en
Francia y a
Galileo Galilei (1564-1642) en
Italia. Éste último fue el primer científico que basó sus ideas en la
experimentación y que estableció el método científico como la base de su trabajo. Por ello es considerado
el padre de la ciencia moderna.
Desde entonces hasta hoy, la ciencia ha avanzado a pasos agigantados. La ciencia se ha convertido en parte de nuestra cultura y va ligada al avance tecnológico. Es importante que la divulgación científica llegue a toda la sociedad. Para ello, además de los científicos, los
medios de comunicación y los
museos tienen un papel de vital importancia.
Actualidad
La historia reciente de la ciencia está marcada por el continuo refinado del conocimiento adquirido y el desarrollo
tecnológico, acelerado desde la aparición del método científico.
Si bien las revoluciones científicas de principios del
siglo XX se dieron sobre todo en el campo de la
física a través del desarrollo de la
mecánica cuántica y la
relatividad general, en el
siglo XXI la ciencia se enfrenta a la
revolución biotecnológica.
El desarrollo moderno de la ciencia avanza en paralelo con el desarrollo tecnológico, y ambos campos se impulsan mutuamente.
Divulgación científica
La divulgación científica tiene como objetivo hacer asequible el conocimiento científico a la sociedad más allá del mundo puramente académico. La divulgación puede referirse a los descubrimientos científicos del momento, como la determinación de la masa del
neutrino, de teorías bien establecidas como la
teoría de la evolución o de campos enteros del conocimiento científico. La divulgación científica es una tarea abordada por escritores, científicos,
museos y
periodistas de los
medios de comunicación. La presencia tan activa y constante de la ciencia en los medios y la de éstos en aquélla ha hecho que, de un tiempo a la fecha, se debata sobre si, más que
divulgación científica, debería usarse el término
periodismo científico.
Algunos científicos notables han contribuido especialmente a la divulgación del conocimiento científico más allá del mundo estrictamente académico (en la radio y, sobre todo, en la televisión). Algunos de los más conocidos:
Jacob Bronowski (
El ascenso del hombre),
Carl Sagan (
Cosmos: Un viaje personal),
Stephen Hawking (
Historia del tiempo),
Richard Dawkins (
El gen egoísta),
Stephen Jay Gould,
Martin Gardner (artículos de divulgación de las matemáticas en la revista
Scientific American),
David Attenborough (
La vida en la tierra) y autores de
ciencia ficción como
Isaac Asimov. Otros científicos han realizado sus tareas de divulgación tanto en libros como en novelas de ciencia ficción, como
Fred Hoyle. La mayor parte de las agencias o institutos científicos destacados en los Estados Unidos cuentan con un departamento de divulgación (
Education and Outreach), si bien ésta no es una situación común en la mayor parte de los países. Por último, no debemos olvidar mencionar el hecho de que muchos artistas, aunque no sea su actividad formal la divulgación científica, han realizado esta tarea a través de sus obras de arte: gran número de novelas y cuentos y otros tipos de obras de ficción narran historias directa o indirectamente relacionadas con descubrimientos científicos diversos (el novelista italiano
Italo Calvino, por ejemplo).
Influencia en la sociedad: la ética de la ciencia
Dado el carácter universal de la ciencia, su influencia se extiende a todos los campos de la
sociedad, desde el desarrollo tecnológico a los modernos problemas de tipo
jurídico relacionados con campos de la
medicina o la
genética. En ocasiones la investigación científica permite abordar temas de gran calado social como el
Proyecto Genoma Humano y grandes implicaciones éticas como el desarrollo del
armamento nuclear, la
clonación, la
eutanasia y el uso de las
células madre.
Asimismo, la investigación científica moderna requiere en ocasiones importantes inversiones en grandes instalaciones como grandes
aceleradores de partículas (
CERN), la
exploración espacial o la investigación de la
fusión nuclear en proyectos como
ITER. En todos estos casos es deseable que los logros científicos conseguidos lleguen a la sociedad.